20 noviembre, 2023

Quién fue Gennaro Spadaccini, el inventor del tenedor de cuatro puntas para los spaghetti

Los aportes italianos a la gastronomía no sólo fueron productos y recetas simples. Comer los spaghetti era toda una ciencia y Don Gennaro Spadaccini tenía algo para aportar.

Esta y muchas otras historias están en una edición que acaba de lanzar la Accademia Italiana della Cucina que recorre la historia completa de la gastronomía italiana. “De los tagliatelle etruscos al tiramisú” es la bajada del proyecto que acaba de ser presentado en la Semana de la cocina italiana.

Lo interesante del proyecto es que se presentó en formato comics y se puede leerlo de manera gratuita. Entre sus páginas se puede ir hasta El Renacimiento y ver la historia del tenedor y su particular rediseño que recibió en Sicilia.

Es que ya se sabe que desde el principio de los tiempos hasta la Edad Media los alimentos se llevaron a la boca con las manos.

Primero se desgarraban con los dientes, después se cortaban en pedazos en la cocina y en la mesa se utilizaban las manos. Era de buena educación utilizar sólo los dedos pulgar, índice y mayor.

El aporte napolitano

El ingreso a Italia fue complicado, lo consideraban un instrumento monstruoso, ya sus puntas insultaban a Dios, quien nos había privilegiado con dedos para comer. Se dijo que la princesa bizantina Teodora Anna Doukaina murió de una enfermedad degenerativa como castigo divino por haber introducido el tenedor a Italia cuando se casó con el Duque de Venecia, Domenico Selvo.

Al parecer, el evento fue un escándalo religioso porque también se pensaba que era un instrumento del diablo con puntas que insultaba a Dios

Pero varios siglos después, en el reino de las Dos Sicilias apareció un inventor para darle una particular solución al problema de los spaghettis. Y en 1770, Gennaro Spadaccini le dio el último toque al tenedor.

Le agregó un cuarto diente, le redondeó sus puntas y curvó los cuatro dientes para que no se cayeran los spaghetti al enrollarlos.

El cortesano napolitano Spadaccini​ (1750-1816) le dio el toque de diseño ergonómico y lo hizo más práctico.

El arte de comer pasta con tenedor y cuchara

La evolución de cómo comer los spaghettis y enrollarlos luego incluyó el uso de la cuchara.

No hay peor ofensa a un italiano que cortar la pasta. Es una cuestión de respeto a su forma, su textura y su tradición milenaria. La longitud de la pasta es necesaria para que se mezcle bien con la salsa al saltearlos en una sarten y los sabores se amalgamen de manera perfecta.

Paso 1: Separá un montoncito de spaghettis, con el tenedor selecciona unos pocos y apártalos de la montaña. Pensá que será la dosis que comerás a continuación así que no te pases.

Paso 2: Utiliza una cuchara sopera como base sobre la que girarás el tenedor “con cuidado”. Tienen que ser unos 6 ó 7 máximo de fideos.

Paso 3: Después de unos cuantos giros de muñeca para recoger los espaguetis sobre la cuchara, te tiene que quedar una mini montaña. La cuchara te tiene que quedar perpendicular al tenedor

Paso 4: Métete todo el tenedor en la boca. No tiene que quedar spaghettis sueltos que te ensucien la barbilla.

Paso 5: Empezar a hacer gestos ampulosos con los ojos primero y luego con las manos al sonido de un: “mmmm… uffff…”. Si el cocinero está enfrente tuyo, tiene que sentir el agradecimiento de tu parte por degustar semejante belleza.

Paso 6: Repetir el proceso con todo el plato. A medida que pasan los tenedorazos se puede ir dejando de hacer gestos.