3 diciembre, 2023

El queso pecorino argentino que ganó un premio en el mundial

  • Y si hacemos queso de oveja?
  • Bueno, dale

Así de simple fue el análisis de dos amigos emprendedores que quisieron meterse en el fascinante mundo de los quesos y algunos años después su queso pecorino a base de leche de oveja ganó un premio mundial.

Es que los últimos World Cheese Awards llegaron con buenas noticias para los quesos argentinos. Entre ellos, se destacó el Pecorino llamado Alba Lana a base de leche de oveja que rescata la vieja tradición italiana y tiene una historia de pasión y perseverancia detrás.

De la tierra a la mesa, como antaño. Esta fue la premisa de un obstinado agrónomo, Germán Garganta, su esposa Marina Sona y su socio italiano para desarrollar en Argentina un auténtico Queso Pecorino hecho a pura base de leche de oveja. 

La historia de Marina y German, una de las cabezas del proyecto, es una más entre las miles de historias que vivieron millones de familias italianas que cruzaron el océano para instalarse en Argentina. Marina y
German primero se especializaron en la Accademia Internazionale dell’ Arte Casearia en la Provincia de Treviso.

Su locura empezó como un hobby pero terminó desarrollando una granja de ovejas eco-sostenible donde se mandó a producir Pecorino Romano y Caciotta.

Creó algo novedoso en la tierra de las vacas. Fue pionero en desarrollar una granja lechera con ovejas que cuida la tradición familiar y forma una cadena de producción controlada para que no se desmadre su objetivo de sustentabilidad. 

Ovejas felices = Queso de primera calidad.

Alba Lana, a 90km de Buenos Aires, no deslumbra por grandes maquinarias tecnológicas, pero sí por la limpieza y el orden. Allí la prioridad es darle una buena vida a las ovejas y ajustar el proceso artesanal para lograr un estándar de calidad que se mantenga y mejore con el tiempo. 

Las ovejas, pacientemente se acercan al lugar de ordeñe, esperan pacientemente su turno y luego son ordeñadas dos veces al día: a la mañana y a la tarde… luego a caminar y pastar por el campo. 

Para el proyecto, el impacto medioambiental es tan importante como la calidad de sus quesos. La idea es evitar también los transportes de larga distancia. El proyecto busca emparejarse con la idea de productos Km0 que hacen referencia a aquellos, cuya venta se realiza en un área que dista pocos kilómetros de la producción.